¿ Qué es .. constelando.org? mi camino hacia las constelaciones familiares y sistémicas: una historia personal
Este espacio es un texto personal sobre cómo llegué a las constelaciones familiares y sistémicas, y con esto abro una ventana a mi ser creativo, ese que había mantenido, de cierta manera protegido.
Resulta que nunca es tarde, mientras haya vida, para usar la voz. Aprender a escuchar la interna y atreverse a mostrar la externa.
Hoy uso mi voz para contar un poco sobre lo que las constelaciones han sido para mí y la idea que ha ido emergiendo y con la que voy, de a poquito, materializando acciones muy intencionadas hacia los cambios profundos que siempre he buscado y que ahora sé, son parte de mi esencia y propósito.
Llegué al mundo de las constelaciones, o el mundo de las constelaciones llegó a mi, por primera vez por ahí de 2009 a través de un taller de parejas que impartió Ingala Robl, fundadora de SOWELU en Ciudad de México. En ese momento yo transitaba por una crisis de pareja y no sabía nada sobre constelaciones familiares, mentiría si digo que en ese momento me hicieron mucho sentido o que me cautivaron, si bien me dieron información muy relevante sobre el origen de esa relación de pareja que en ese momento se tambaleaba, nunca imaginé que años después iba a estar formándome como consteladora y a encontrar tanto sentido y plenitud en ese campo.
El “sentido” y el “sin sentido” han sido todo un tema en mi vida. Me recuerdo constantemente buscando el sentido y sintiendo el sin sentido. Cuando fui mamá por primera vez sentí fuertemente el sentido de responsabilidad y amor que me arraigó por algunos años, cuando fui mamá por segunda vez lo mismo. Al enfermar mi padre volví a sentir: “esto es lo verdaderamente importante, estar aquí” y luego desde que murió, en septiembre de 2024, mi crisis de sentido se exacerbó. Con el tiempo he visto muy claro que muchas de las situaciones que he vivido han tenido que ver con patrones repetitivos en mis relaciones y dinámicas familiares, algo que hoy entiendo con mayor claridad y trabajo desde las constelaciones.
Hace un año, estaba en un trabajo muy demandante que no nutría mi alma y que por el contrario, me desgastaba psíquicamente (viviendo el famoso pero poco entendido y menos abordado: burnout o desgaste crónico). Aproveché una promoción y pagué anticipadamente mi inscripción para continuar mi formación como consteladora familiar y sistémica. Era marzo de 2025 y la formación iniciaría en septiembre, se me hizo simbólico dado que en el mes de septiembre, el día once es mi cumpleaños y el día trece fue cuando mi papá decidió partir.
En ese momento, saber que en medio año podría volver a las constelaciones, me servía de incentivo para continuar un poco más en ese entorno laboral que me drenaba, mientras preparaba mi salida. Realmente no veía venir la carta de la torre que significa el derrumbe, la catástrofe, el terremoto que mueve las estructuras y que rompe el piso. En el mes de mayo, una frase de ocho palabras que me dijo una colega me cimbró y cambió lo que tenía previsto para 2025.
Esas ocho palabras fueron: “Sabes que esto no va a cambiar, verdad?” , mi respuesta interna fue inmediata. Claro que sabía que la situación no solo no iba a cambiar sino que iba a empeorar. Y en cuestión de un instante supe que mi decisión era salir de ese lugar. Intuía que iba a ser difícil, no sabía qué tanto.
Ese último cambio laboral, esa despedida, fue un entierro al personaje en el que me había refugiado los últimos veinte años. Hace muchos años escribí la frase: “Aunque el viento sople fuerte que no apague nuestra luz” y el año pasado me la repetí constantemente y fue mi labor más prioritaria, mantener mi luz prendida y confiar.
Llegó septiembre de 2025 e inicié al mismo tiempo tres procesos:
Un curso virtual de la Teoría de la U del Presencing Institute que profundiza y ofrece una metodología con diversas herramientas para impulsar un cambio sistémico verdadero. En este curso confirmé lo que llevaba viviendo y sintiendo años atrás, cómo el sistema actual premia, favorece y sostiene la continuidad de patrones y dinámicas tóxicas en los ambientes laborales y también los personales. Y cómo, para salir de ahí, es crucial el trabajo personal y voltear la mirada crítica que tenemos en el afuera, hacia adentro. Detectar nuestra propia contribución y repetición a esa otredad que consideramos como enemiga.
Una maravillosa formación como mentora en mindfulness, en el instituto Banyan, con maestros y maestras que llevo años escuchando y admirando, como Tara Brach, Jack Kornfield y Sharon Shelton. Este proceso me abrió una puertita hacia la calma y el sentido de vida profundo que tiene que ver con la sensibilidad y la apertura, con el poder de la aceptación radical de lo que es afuera y adentro, de ejercitar ese músculo complicado que es la honestidad y simplemente respirar el momento con total afirmación y asentimiento, sin entrar al hábito racional de intentar hallar explicaciones o soluciones a mis asuntos o a los del mundo.
Mi tesoro mayor, la formación en constelaciones familiares y sistémicas que sigo estudiando en el gran Instituto Ángeles Wolder. Si bien ya había avanzado un año de formación en Constelaciones México y detuve el proceso por varias razones que en ese momento sucedían en mi vida, retomarlo ha sido un regalo total y un acierto.
En resumen, mi último año ha sido aventarme a un gran salto de fé, personificar al arcano del Loco del tarot. Impulsada por mi corazón, dando un paso al vacío con una rosa en la mano, confiando en que eso que viene es la expansión y la plenitud, la que ya siento adentro. Este sitio se llama constelando.org porque poco a poco se irá sumando a la corriente de vida que busca dar a conocer y extender las prácticas de las constelaciones familiares y sistémicas que buscan la reconciliación y el asentimiento total de la vida como es.
El amor es una fuerza poderosa y late fuerte buscando canales por donde expandirse. Ese amor y esa fuerza, la he logrado mirar y sentir en las constelaciones donde he participado, y desde esa vivencia propia es que me abro a compartir y transmitir esto que para mi ha sido transformador. Constelar y ser constelada… esa es la cuestión.

